Casi ha pasado un año desde que comencé con la creación de mis alas. El proceso se cerró con una lección importante.
Cuando por fin conseguí el material con el que quería consruir mis alas, lo intenté una y otra vez, y cada una de las veces mis alas tomaban forma de pies.
Fue claro, así lo vi y así lo comprendi, no necesitaba echar a volar, ya que... ni soy pájaro ni soy mariposa, necesitaba comenzar a caminar, pisando tierra firme.
Gracias a las alas aterricé.
Desde entonces estoy aprendiendo a caminar por la vida.
domingo 7 de marzo de 2010
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